Hace cinco años no me reconocía al mirarme al espejo.
Hoy vivo la vida que soñaba.

Hola bonita, soy Martina y esta es mi historia.

Hace unos años vivía en España. Tenía dos trabajos y aun así no llegaba a fin de mes. Lo poco que ganaba lo guardaba para comprarle comida a Bilbo, mi perrito, que en ese momento era la única familia que tenía cerca.

Estaba lejos de mi país, lejos de mi familia y atrapada en una vida en la que ya no me reconocía. Me había acostumbrado a sobrevivir, a apagar partes de mí y a postergar todo lo que alguna vez había soñado.

Me miraba al espejo y veía a una versión de mí que estaba completamente agotada. Estaba en mi peor momento físico, emocional y mental.

Le había prometido tantas cosas a la Martina chiquita, esa que soñaba con una vida grande desde un pueblito del sur de Argentina. Y a los veinticinco años me di cuenta de que la había abandonado.

Estaba rota. Sola. Lejos de todo. Y una noche terminé en un hospital. Ese fue el momento en que entendí que si no cambiaba algo, esa vida iba a terminar apagándome por completo.

Cuando toqué fondo:

Nadie iba a venir a salvarme:


Ese día entendí algo que me ayudó a dar vuelta mi vida: nadie iba a venir a rescatarme. Si yo no me elegía, nadie lo iba a hacer por mí.

Bilbo estaba siempre a mi lado y supe que también tenía que cambiar por él. Le tenía que dar una vida sin miedo. Una vida donde su mamá fuera la Martina que siempre había sido, no esa versión triste y perdida en la que me había convertido.

Me fui de esa relación.

Fue una serie de pasos pequeños, casi invisibles, donde cada día elegía algo distinto. Un hábito nuevo. Un pensamiento que cuestionaba. Una promesa pequeña que me cumplía a mí misma.

Empecé a reconstruirme de a poco.

Descubrí que yo estaba construyendo mi propia realidad

En medio de ese proceso descubrí algo que cambió todo: la neurociencia.

Entendí que cada pensamiento que tenía estaba creando la vida que vivía. Yo me hablaba tan mal a mí misma, me tiraba tan abajo, que sin darme cuenta había construido la realidad que después odiaba. Estaba convencida de que merecía esa vida horrible. Y mi cerebro, obediente, me la daba.

Empecé a estudiar cómo funciona la mente. Cómo se forman los hábitos. Cómo el cerebro puede literalmente reconfigurarse cuando le enseñas a hacerlo. Empecé a escribir todos los días, a hacer journaling sin saber que se llamaba así. A observarme. A cuestionarme.

Lo que empezó como un acto de supervivencia se convirtió en un método.

Y ese método es lo que comparto hoy con cada mujer que llega a mí.

mi presente:

Hoy vivo en Dubai, la ciudad que para mí siempre representó que todos los sueños son posibles.

Estoy comprometida con Alessandro, el hombre que manifesté durante años. Lo conocí trabajando en 2021. Fue mi mejor amigo antes que mi pareja. Me vio en todas mis versiones y me amó en cada una. Soñé este amor tantas veces que cuando llegó, lo reconocí enseguida.

Tengo a Bilbo y Frodo, mis dos pugs, que son mi familia, mi cable a tierra y la razón por la que me levanto cada mañana queriendo construir más. Bilbo estuvo conmigo en mi peor momento. Frodo llegó cuando la vida ya era otra. Los dos me recuerdan todos los días que la vida que tenemos ahora es el resultado de haber elegido distinto.

Junto a Alessandro fundé Seaphy Studio, una empresa creativa que hoy emplea a diez personas. Pero mi corazón está acá: en esto que estás leyendo. En acompañar mujeres. Por eso esta marca personal pasa a ser mi trabajo principal.


Mi misión: Hago esto porque lo que es estar del otro lado.

Crecí en Bariloche, una ciudad en el sur de Argentina. Soñaba grande desde que tengo memoria. Y todos se reían. Decían que era poco realista, que aterrizara, que el mundo no funcionaba así.

Pero acá estoy.

Y si pude yo, que empecé con muy poco, lejos de casa y de mi familia y atravesando uno de los momentos más difíciles de mi vida, también podés vos.

Hago lo que hago porque no quiero que ninguna mujer pase por lo que yo pasé sin saber que existe una salida. Quiero que sepas que estás a una decisión de cambiar tu vida. Que todo lo que deseas está disponible, sin importar las circunstancias. Y que vas a tener a alguien acompañándote en el camino.

Si sientes que naciste para algo más, pero hoy estás perdida y no sabes por dónde empezar, esta marca es para ti.

Yo estoy aquí. Y te puedo acompañar.

¿Estás lista?